2.-Hacer un diagnóstico breve en la
zona-región para conocer a los productores
orgánicos que existen, el tipo de
productos, volúmenes, e interés para
ofertar en el tianguis orgánico.
Esto permitirá tener una idea clara de la
oferta orgánica en la zona, para saber sí
se puede completar la canasta básica de
productos.
4.-Contar con un local, de preferencia
bien ubicado, para el establecimiento del
mercado/tianguis orgánico.
Se ha observado que es necesario contar
con un local, pues el establecer el mercado
orgánico en la calle crea muchísimos
problemas, tal como que productores convencionales
quieren vender también ahí sus
productos, que no se tiene control sobre el
lugar, entre otros.
La experiencia también nos ha enseñado
que debe buscarse un sitio permanente,
pues el estar moviendo el mercado orgánico
de un lugar a otro hace que se pierda
clientela, y las labores de promoción y de
acondicionamiento del local se hacen más
costosas.
6.-Surtir la canasta básica completa a los
consumidores.
Es sumamente importante que el consumidor
pueda obtener en el mercado todos los
productos que integran la canasta básica
(diferentes tipos de carnes, verduras, frutas,
pan, huevo, lácteos, tortillas, arroz, conservas,
semillas, productos de limpieza para el
hogar, etc). Por lo que se debe trabajar para
surtir todos los productos.
8.-Llevar a cabo una promoción constante.
Este es un aspecto medular en el crecimiento
del mercado orgánico nacional,
pues existe mucho desconocimiento por
parte de los consumidores sobre lo que son
los productos orgánicos y los beneficios
que ofrecen.
La promoción debe abarcar al menos
tres aspectos: 1) Que son los productos
orgánicos, 2) Que beneficios presentan
estos productos en cuanto a la salud de los
consumidores, y la protección del medio
ambiente, y 3) Las características de los
mercados locales orgánicos, al ser un canal
de venta directo (productor-consumidor),
donde sobresale la participación de los
pequeños productores.
10.-Trabajar hacia la integralidad del
mercado orgánico.
El tianguis/mercado orgánico no debe verse
únicamente como un espacio de venta, sino
de interacción, aprendizaje, convivencia, y
desarrollo. El mercado es un buen sitio para
llevar a cabo cursos y talleres para difundir
la agricultura orgánica, el cuidado del
medio ambiente y el consumo responsable;
así como para hacer difusión de la cultura
a través de actividades artísticas (música,
pintura, etc).